Cuaderno personal, un poco de historia

Quiero compartirte un poco de mis experiencias personales, vivencias íntimas que me han llevado a ser lo que soy. Espero y deseo que te inspiren, sobre todo a confiar en que, abriendo el corazón al Amor y a la Vida, suceden cambios extraordinarios.

 

Una vivencia con  las Sintonizaciones Arquetípicas:

 

Alcanzar el perdón y la compasión; Una experiencia mística

 

A lo largo de mi trayectoria vital he ido descubriendo que, a través de la conexión con el Ser, se puede llegar a experimentar una sensación apenas descriptible de amor profundo, paz y bienestar infinitos, que solo la vivencia de re-conocer lo que realmente somos nos lleva a la certeza de toda nuestra grandeza como seres multidimensionales.

 

Con la práctica regular de estas experiencias (hipnosis, sintonizaciones, visión chamánica, etc)  he ido asentando en el consciente esa paz innata en todos los seres, poder sentir que la fuente, Dios o el universo me sostiene, en un lugar donde no existe nada más que el amor infinito, llenando todo el cuerpo y el sentir, impregnando cada célula de esta energía cósmica, despertando las memorias celulares del ser puro original, la semilla Crística, el YO

 

Con el tiempo, esta paz y amor internos se van manifestando en lo más cotidiano, produciendo reacciones muy distintas a las que podamos haber tenido hasta ahora ante cualquier situación de la vida diaria.

 

Observando y valorando cada pequeño cambio en mi conducta y mi sentir, he ido afianzando estos nuevos valores reconocidos en mi persona, y es aquí donde uno se da cuenta de que ha adquirido la capacidad de perdonar real y profundamente, ya que conectar con el amor absoluto en nuestro interior nos lleva a la compasión de ver todo aquello que nos rodea sin juicio, llegando a la conclusión de que no hay ofensa capaz de dañar nuestro verdadero Yo, y que tras una breve etapa de duelo se puede volver a confiar y abrir el corazón a la Vida.

 

Eso no nos convierte, ni mucho menos en seres ingenuos y vulnerables, sino todo lo contrario, afianza nuestro carácter el confiar en que pase lo que pase vamos a salir fortalecidos en el amor, y que nuestra guía interna va a saber tomas las decisiones adecuadas en cada momento.

 

En lo más profundo de cada uno de nosotros hay una parte que no ha sido dañada por ninguna de nuestras experiencias vitales desagradables, permanece intacta e inocente como fuente pura del Ser, y resulta ser una reserva inagotable de vibración de Amor con la que poder re-crearnos a nosotros mismos una y otra vez, permitiendo que los escombros de nuestra vida anterior se conviertan en valioso material con el que reconstruir-nos para una nueva etapa de Vida. Esta es la fuerza interna que nos ayuda a transformar cada dolor en aprendizaje, a limpiar cada trauma empujándolo hacia fuera para desterrarlo de nuestro cuerpo emocional y a vivir cada fracaso como una nueva oportunidad creativa.

 

La técnica se utilice para esto no es lo importante, no se trata de rivalizar entre métodos, todos pueden ser válidos si resuenan con la persona en el momento de su apertura, lo que es más importante para mí es que cualquiera de los métodos utilizados puedan conectar con nuestro inconsciente, que es donde toda nuestra sabiduría y ritmo natural residen, y desde ahí aflorar al consciente las sensaciones percibidas en el estado de trance, teniendo en cuenta que ese sentir no es fruto de nuestra imaginación ni una proyección del ego, que son vivencias reales del estado de plenitud del ser, muy diferentes a los momentos de euforia que pueda vivir nuestro ego. Con el tiempo y la humildad necesarios se reconoce cuál es un estado de gracia del ser y que puede ser una ensoñación mental.

 

Confiar en lo que se siente, cuestionando aquello que se piensa, para conseguir un equilibrio en el saber-sentir que nos permita navegar por la vida con las velas desplegadas y el timón bien orientado.

 

Buen camino a Casa.